Argentour

Phytolacca dioica, el ombú o bellasombra, es una planta herbácea proveniente de la familia Phytolaccaceae, es de origen de los montes del Nordeste argentino, Uruguay y pare del sur de Brasil, aunque en algunos casos también se da en Paraguay.

En la región pampeana de Argentina es una especie conocida por su particularidad de dar sombra y de actuar como marca para señalizar territorios en el paisaje pampeano. Ambas también son de gran importancia para poblaciones de otras regiones cubiertas de grandes extensiones de pastizales del Nordeste argentino, como ocurre en la zona de los Esteros del Iberá, provincia de Corrientes.

En general, se cree que fue introducido por primera vez en Europa por Hernando Colón, hijo de Cristóbal Colón, y plantó algunos especímenes en Sevilla, el más famoso el del Monasterio de la Cartuja de Sevilla.  

Actualmente, la botánica considera que la especie es un árbol, no una planta herbácea, y se clasifica sistemáticamente como planta dicotiledónea, en las que se caracterizan por plantas herbáceas o leñosas, como especies de individuos masculinos con flores y femeninos con flores y frutos bayas. Los ombú salvajes son del noreste de Argentina, su tamaño es completamente diferente al de los grandes ombús plantados en la provincia de Buenos Aires, el tronco de este último crece hasta unos pocos metros y tiene un gran diámetro, por lo tanto, desde un punto de vista morfológico, es un árbol con estructura anatómica anormal, muy carnoso, sin crecimiento secundario y anillos anuales.

El ombú especie proveniente del noreste de la Provincia de Buenos Aires, la cual se extiende desde La Plata hasta la bahía de Samborombón, es de menor tamaño, aquellos que aducen que es una hierba gigante resaltan principalmente las curiosas características de su tallo, bastante húmedo y verde sin notorios anillos de corteza, de madera esponjosa y blanda (a no ser que esté muy desecada no sirve para hacer leña de fogones ni para tallas de carpintería), contiene cantidades de agua, lo que le permite sobrevivir en el entorno de escasas lluvias de la pampa seca. Crece rápidamente, y es inmune a gran parte de los insectos que depredan las hojas de la flora pampeana gracias a su savia tóxica.

Aunque se afirme que su denominación proviene del vocablo “umbú” que en la lengua guaraní, que significa sombra o bulto oscuro, etimológicamente su designación en Argentina como “ombú” no refiere a ningún aspecto llamativo de la especie, ni a un nombre derivado del guaraní, como su distribución podría sugerirlo. Contribuciones como la de León Cadogan referida al estudio de la Nomenclatura Guaraní en Botánica, menciona y señala que el término “ombú” es de origen exótico y no guaraní. No obstante, Moisés Santiago Bertoni incluye para el género Phytolacca el vocablo “umbu” en su diccionario botánico Latino-Guaraní y Guaraní-Latino.

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Usos del ombú

A pesar de ser una madera de características “herbáceas” el ombú tiene y mantiene muchas utilidades para el ser humano en la región de la llanura pampeana: primero sirve como refugio (especialmente de día como “sombra” para el descanso) ante días muy calurosos o en temporales y grandes crecidas de aguas; su sombra mantiene la humedad del suelo y sirve de hito, mojón o señal para situar distancias y territorios en la planísima llanura de la pampa húmeda.

Sus hojas son de forma elíptica y buen tamaño, hasta 20 cm de largo, de color verde oscuro brillante y más claro del lado del revés. Aparecen alternas, en un pecíolo de escasa longitud. Las flores son dioicas, y aparecen en racimos terminales de color blanquecino, su fruto es una baya de color amarillo, pardo claro en la madurez, que contiene semillas ovoides de unos 3 mm de largo y color negro brillante.

Normalmente se desarrollan como especies aisladas, pero algunas veces se les pueden encontrar en pequeños grupos, como en la llamada “Monte de ombúes” en el Departamento de Rocha, a orillas del arroyo Valizas, el único en el mundo por su tamaño, y en el Cerro Arequita, en Lavalleja denominado “Isla de ombúes”, ambos localizados en Uruguay. El monte de ombúes de Rocha forma parte de Los Humedales del Este, declarados por la UNESCO como Reserva de Biosfera, declarada Reserva de Flora y Fauna por el Estado Uruguayo. Hoy día hay pocos ejemplares silvestres, es fácil encontrar rastros del ombú dentro del folklore rioplatense y en la tradición gauchesca. Su amplia copa servía de sombra a los viajeros durante las horas de sol más intenso, ganándole el mote de amigo del gaucho y su respeto. Dentro de la poesía gauchesca, uno de las obras donde el ombú toma un rol predominante es Santos Vega de Rafael Obligado.

Bonsái

Las características que posee, lo hacen apto para los principiantes de la técnica de bonsái. En varias oportunidades el ombú no es bien tratado por jardineros y agricultores porque los someten a un riego excesivo, siendo que la propia planta contiene gran cantidad de agua la cual va acumulando dentro de sí, y que si hay un exceso de riego se corre el riesgo de que se pudran las raíces y el tronco. Los signos de exceso de riego son: hojas blandas y caídas, a su vez se aprecia el tronco arrugado y blando

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