Argentour

El pato es un deporte ecuestre originario de Argentina, el mismo nació de la mano de los gauchos que practicaban este deporte en sus estancias.

Desde la época de la colonia, y durante todo el siglo XIX, el pato era el deporte más popular para los hombres a caballo y los del campo en la Provincia de Buenos Aires (la cual incluía hasta 1880 a la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Originariamente se utilizaba un ave doméstica muerta, generalmente un pato, dentro de una bolsa de cuero con cuatro manijas, y se trataba de un juego brusco y fuerte que daba lugar a encuentros peligrosos. Fue prohibido temporalmente, en 1822, en la provincia de Buenos Aires (la cual incluía hasta 1880 a la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires), por Martín Rodríguez, y esta prohibición también fue sostenida durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Recién en 1938, cuando se lo reglamentó, el pato perdió la brutalidad del pasado para pasar a ser hoy una práctica deportiva que, sin dejar de ser algo riesgosa en las alternativas del juego, se desarrolla en un clima familiar.

Fue declarado oficialmente juego nacional de Argentina en 1953 por el presidente Juan Domingo Perón.4​

Finalmente, tras varios años de lucha, el 31 de mayo de 2017, el Pato fue declarado juego nacional por la ley 27.368.

Deporte nacional 1
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Deporte nacional - 4

Reglamento del juego

La cancha (o “potrero”) debe ser perfectamente llana y estar cubierta de grava o césped. Sus dimensiones son: largo entre 180 y 220 metros, ancho entre 80 y 90. Los aros, de un diámetro de un metro, están ubicados en la línea de fondo, montados verticalmente sobre postes de 2,40 m. El reglamento indica que cada aro (o “arco”) debe poseer una red de 1,40 m de profundidad.

El “pato” en sí es una pelota de cuero, con cámara neumática, y posee seis asas; suele ser de color blanco. Su diámetro, de extremo a extremo, es de 40 cm. Su peso máximo es de 1.250 g.

Los caballos usados en el pato de competencia son ejemplares del llamado caballo criollo, de hasta 1,45 m de alzada.

Los ocho jinetes comienzan el juego en posiciones prefijadas. El equipo que posee el pato avanza hacia la línea final para arrojar al aro y así concretar un tanto.

Los jugadores de ambos equipos tienen derecho a recoger el pato cuando éste se halla en el suelo, lo que exige un gran dominio del caballo y una gran fortaleza física. Quien se hace con el pato puede pasarlo a un compañero (“cachetear”) o cabalgar rumbo al aro. Durante la cabalgada, se deben respetar ciertas reglas destinadas a evitar accidentes y preservar la competitividad. Notablemente, existe la obligación de asir el pato con la mano derecha y extender el brazo derecho; el pato es así “ofrecido” al rival, que puede intentar asir el pato y robarlo mediante la “cinchada” (el no “ofrecer” es una infracción llamada “negada”).

La cinchada es el elemento característico del pato, y es apasionante. Dos jinetes cabalgan a plena velocidad tomando el pato de un asa cada uno; mediante tirones limpios, intentan hacerse con el pato. Nótese que quien “ofrece” siempre cincha con su mano derecha; la mano que no cincha debe tener las riendas. Durante la cinchada está prohibido apoyarse en la silla. El pato requiere un caballo entrenado y una gran agilidad por parte del jinete para recoger, cinchar, cachetear y convertir.

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