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Mapuches

El pueblo mapuche, es originario de América del Sur. Se encuentra asentado desde sus orígenes, en la zona que hoy ocupa la zona central de Chile y las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro y parte de Buenos Aires.

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EL FOLKLORE ARGENTINO

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Gaucho payador (1886)

 

La música folklórica de Argentina encuentra sus raíces en la multiplicidad de culturas indígenas originarias.
Aunque estrictamente «folklore» solo es aquella expresión cultural que reúne los requisitos de ser anónima, popular y tradicional, en Argentina se conoce como «folklore», folclore, o «música folklórica» a la música de autor conocido, inspirada en ritmos y estilos característicos de las culturas provinciales, mayormente de raíces indígenas y afro-hispano colonial. También puede encontrarse la expresión equivocada “música de proyección folklórica”4​ para referirse al folklore. Esta expresión va referida a la música basada en gran parte en el folklore, no al folklore en su pura forma tradicional, lo que distingue a ésta del folklore es la incorporación de elementos de otras músicas como por ejemplo el jazz (un ejemplo es Eduardo Lagos), y aunque esto pueda seguir sonando a folklore, el término se aplica únicamente a la tradición.

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“Payada en una pulpería” de Carlos Morel (1813-1894)

En Argentina, la música de proyección folklórica comenzó a adquirir popularidad en los años treinta y cuarenta, en coincidencia con una gran ola de migración interna del campo a la ciudad y de las provincias a Buenos Aires, para instalarse en los años cincuenta, con el «boom del folklore», como género principal de la música popular nacional junto al tango.

En los años sesenta y setenta se expandió la popularidad del «folklore» argentino y se vinculó a otras expresiones similares de América Latina, de la mano de diversos movimientos de renovación musical y lírica, y la aparición de grandes festivales del género, en particular del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, uno de los más importantes del mundo en ese campo.

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Danza folklórica tradicional

Luego de ser seriamente afectado por la represión cultural impuesta por la dictadura instalada entre 1976-1983, la música folklórica resurgió a partir de la Guerra de las Malvinas de 1982, aunque con expresiones más relacionadas con otros géneros de la música popular argentina y latinoamericana, como el tango, el llamado «rock nacional», la balada romántica latinoamericana, el cuarteto y la cumbia colombiana.

La evolución histórica fue conformando cuatro grandes regiones en la música folklórica argentina: la cordobesa-noroeste, la cuyana, la litoraleña y la surera pampeano-patagónica, a su vez influenciadas por, e influyentes en, las culturas musicales de los países fronterizos: Bolivia, sur de Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

Atahualpa Yupanqui es unánimemente considerado como el artista más importante de la historia de la música folklórica de la Argentina.

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Atahualpa Yupanqui (1908-1992)

Mercedes Sosa es considerada la mayor exponente del folklore argentino. Se la conoció como La Voz de América Latina.

Fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero y una de las exponentes de la Nueva canción latinoamericana. Incursionó en otros géneros como el tango, el rock y el pop. Se definía a sí misma como «cantora» antes que «cantante», siendo una distinción fundamental de la nueva canción latinoamericana de la que ella fue una de las iniciadoras: «Cantante es el que puede y cantor el que debe» (Facundo Cabral).

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Mercedes Sosa (1935-2009)

Soledad Pastorutti, conocida artísticamente como La Sole, es una de las expresiones modernas del folklore. Se la apoda El Tifón o El Huracán de Arequito por la energía que irradia en sus presentaciones y por su característico tono de voz.

Su música renovó el folklore argentino en la década de 1990 y provocó un acercamiento de esta corriente musical a los jóvenes. Es considerada dentro de la camada la «nueva figura del folclore nacional» junto a otros artistas como Abel Pintos y Luciano Pereyra.

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Soledad Pastorutti

EL FESTIVAL DE COSQUÍN

 

La ciudad de Cosquín está ubicada a 62 Km. de la ciudad de Córdoba capital, en pleno corazón del valle de Punilla, siendo cabecera de este departamento. Cuenta con 19.000 habitantes estables todo el año, y está enclavada a la sombra del cerro “Supaj Ñuñu” (Pan de Azúcar), de 1260 mts.

Todo comenzó en el verano de 1963, cuando se celebró el primer festival folclórico, y todo ocurrió en Cosquín, aunque, por cierto, la dimensión del acontecimiento fue nacional. Más aún: al calor de dicho evento, en la ciudad nipona de Kawamata, nació un festival folklórico denominado nada menos que “Cosquín en Japón”.

Para muchos musicólogos, el primer festival cosquinense fue el detonante del “boom del folclore” vivido en los años sesenta: en las grandes ciudades, jóvenes de clase media, haste ese momento más embelesados con el jazz y Vivaldi que con las quenas y los charangos, descubrieron que, más alla de su mundo de asfalto y neón, vibraba una música riquísima, con melodías que cautivaban el alma e intérpretes magistrales.

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Los Chalchaleros

El éxito del primer festival folklórico obligó a repetir el evento al año siguiente, y así se convirtio en una tradición: anualmente, en la segunda quincena de enero, Cosquín se transforma en una ciudad febril o, mejor dicho, en un vasto y sorprendente escenario, con guitarras, cajas chayeras, erkes, picuyos, arpas y charangos en cada esquina. desde el verano del 63, la Argentina entera empezó a aclamar conjuntos como Los Chalchaleros, Los Quilla Huasi, Los de Salta, Los Trovadores, Jorge Cafrune, Los Huanca Huá. Y a partir del Festival de Cosquín comenzaron a ser revalorados folcloristas y músicos del calibre de Atahualpa Yupanqui, Antonio Tormo, Jaime Dávalos, Manuel J. Castilla, Ariel Ramirez, Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Ramona Galarza, figuras que desde hacía tiempo venían haciendo una labor seria y silenciosa, pero a las cuales todavía no les había llegado la hora del reconocimiento. Cosquín fue un acto de total justicia.

Los Chalchaleros en Cosquín 1989

También saltaron a la palestra nuevas luminarias, como Mercedes Sosa, Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, César Isella, Jorge Cafrune, Cuarteto Zupay, Cholo Aguirre, José Larralde, el Chango Nieto, Carlos Di Fulvio, Roberto Rimoldi Fraga, y en los últimos años Soledad y Los Nocheros. Después del Festival de Cosquín ya nada fue igual: el país hizo oír su voz y Argentina comenzó a escucharla y saboreala, hasta hacerla siempre suya.

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