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En el centro está la plaza, un espacio vacío de arquitectura, pero desbordante de contenido simbólico. Representaba lo comunitario y en ella se realizaban las actividades culturales de la reducción. Tiras de viviendas cercaban la plaza por tres de sus lados, y en el cuarto se ubicaban alineados el templo (la única arquitectura que sobresale en fastuosidad y altura), el cementerio y los talleres.
Las viviendas se agrupaban en barrios que pertenecían a un cacique y su tribu. La casa del cacique era igual a la de los demás, pero estaba ubicada en un lugar privilegiado: en el frente, con vista a la plaza central.
En uno de los extremos de la plaza se encontraba el temible rollo. Las cárceles eran muy raras en las reducciones. Las cosas eran más sutiles: sólo una columna de madera erigida sobre una base de piedra era lo necesario para mantener el orden. Este monumento presente ante la vista de todos era el símbolo de justicia y de vergŸenza pública. Aquel que había violado alguna norma era atado al rollo y azotado en público. Luego debía reconocer su falta y pedir perdón.
Dentro de las misiones reinó una organización comunitaria, sin riqueza ni lujos, donde todos trabajaban y consumían por igual. Tuvieron tanto éxito que, un siglo y medio después de ser fundadas, la corona española las consideró una amenza para su sistema aristocrático y decidió expulsarlas.
La yerba, el oro verde
El hecho de que los Guaraníes que vivían en las reducciones estuvieran exceptuados de prestar servicio personal a los encomenderos implicaba el pago obligatorio de un tributo anual a la corona. Como este pago debía realizarse en metálico y en las reducciones no existía moneda, había que elaborar un producto que se pudiera vender en el mercado.
La solución para muchas reducciones fue la elaboración de la yerba mate. Su calidad se hizo conocida en los mercados de Chile, Perú, Mexico, España y Portugal. Ante la sorpresa de los blancos que se preguntaban cuál sería el secreto de yerba tan deliciosa, el padre José Sánchez escribió en 1774: "Los españoles no quitan los palillos de las ramas, sino que con la hoja los quebrantan y mezclan, por eso su yerba se llama de Palos, y no es muy estimada. Los Guaraníes muelen solamente las hojas. Esta es la yerba Caámiri tan afamada". Un dato curioso: los indios tomaban mate con agua fría. Fueron los españoles los que lo sirvieron con agua caliente.
Como Llegar:
- En avión hasta hasta Posadas.
- En ómnibus desde Posadas salen ómnibus hasta las ruinas, que cuestan alrededor de 8 dólares.
Más información: Casa de la Provincia de Misiones, Avda. Santa Fe 989 - Buenos Aires (011 - 4322-0686). Atención: de lunes a viernes, de 9 a17.
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