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Idioma
Se distinguían tres grupos con características dialectales;
1.- El amazónico que habla de ñe engatú ( lengua hermosa o pulida ).
2.- El Tupí o Tupinambá ( guaraní de la costa atlántica ).
3.- El grupo caracterizado por hablar el avañe-é (lengua del hombre ), que
comprende los dialectos del Paraguay , Bolivia , Argentina y sur de Brasil, emparentados entre sí.
Organización Político Social:
Vivían en aldeas, en tribus que ocupaban en los claros de la selva, las familias
vivían en casas comunales que tenían su jefe , este tenía su aposento en el centro de la cabaña, que era
larga hasta 60 metros, de una sola pieza donde cabían de 60 hasta 120 personas, los jefes
de las casa comunales formaban el consejo de jefes, en el que eran tratados y resueltos los
principales problemas de la comunidad, la aldea estaba dirigida por un jefe político
llamado Mburubichá, y un jefe religioso llamado Shaman , la familia y el
matrimonio constituían el núcleo básico de la sociedad.
Religion
Los Guaraníes eran monoteístas y su dios fue Tubá, creador de todo lo existente. También fueron animistas, o sea
que el mundo de los vivos estaba rodeado por espíritus buenos o malos que aparecían bajo formas humanas o animales.
El chamán era el brujo de la tribu y tenía gran poder. Actualmente, las tribus amazónidas siguen considerando al chamán com una fuente de respeto y poder.
Los cadáveres eran depositados en grandes tinajas de barro; luego ponían sus efectos personales y al final la cerraban con un plato y enterraban la urna.
Los guaraníes prefirian, para la instalación de sus aldeas, los terrenos ubicados sobre las riberas de
los grandes ríos, arroyos y lagunas de la región. Eran los sitios más propicios para la pesca y
la caza, para la recolección del ñai’ú o arcilla para la cerámica, y fundamentalmente para el
aprovechamiento de la fértil capa de humus en las labores hortícolas, mientras que el monte cercano
ofrecía sus frutos silvestres y abundante madera.
Los guaraníes conocían y visualizaba con claridad su
hábitat geográfico, se sentía parte de él. Su propia lengua identificaba con toda lucidez, con
nombres propios, ríos, arroyos, lagunas, cerros, montes, sitios significativos y otros de orden
mitológico. La aldea o tavá instalada, por ejemplo junto a la laguna del Iberá, no constituía un
hecho poblacional aislado. Todo lo contrario. Era parte de una amplísima red intercomunicada por
caminos o tape. En este ámbito las relaciones se establecían por el parentesco, o por alianzas
circunstanciales de carácter ofensivo o defensivo.
Los guaraníes sabían la existencia de los
cazadores-recolectores que vagaban en torno de su ámbito geográfico, sabía de la existencia
del imperio inca y de sus características, y había llegado inclusive hasta sus fronteras. Tampoco
se le escapaba el conocimiento de la existencia del océano Atlántico. La geografía guaraní
era un espacio racionalmente administrado. En él se conjugaban el hombre y la naturaleza en un
armonioso equilibrio. Esto era sentido así por el guaraní. Lo que quedaba fuera de aquella geografía
pasaba a ser la “tierra del otro”, del no guaraní.
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